lunes, 25 de junio de 2012

JUSTIFICACIONES PREMIOS DE CINE 2011


CATEGORIA INTERNACIONAL:

“LOS MISTERIOS DE LISBOA”


“Los Misterios de Lisboa”, la última película que Raúl Ruiz dirigió en su totalidad, está basada en la novela homónima del escritor portugués Camilo Castelo Branco y reúne lo mejor de su particular estilo, que no teme a hacer patente sus influencias literarias, teatrales y pictóricas, como los grandes cineastas que asumen las ascendencias del cine y su ubicación dentro de la historia de la cultura.

En este contexto, no es casual la elección de la novela de Castelo Branco para el período final de su obra, ya que en ella existen diversos elementos que están presentes en toda su filmografía: misterios que se van develando o enredando de a poco y que nos señalan que la realidad no es una sola, narraciones que se cruzan y que mezclan lo literario y lo visual; diversos puntos de vista, de acuerdo a los personajes; es decir un cine complejo, que requiere de un espectador que valora la inteligencia, la ironía y la emoción contenida.

Ambientada en el siglo XIX, “Los Misterios de Lisboa” recoge notablemente el romanticismo de la época, pero también aquel que atraviesa todas las relaciones sentimentales signadas por la tragedia y el drama. Los actores en la cinta interpretan a varios personajes, a veces opuestos; en una clara alusión a que no sólo las cosas no son como parecen, sino que las personas pueden cambiar y tener varios rostros, en el caleidoscopio que es la vida humana.









CATEGORIA NACIONAL:


“VIOLETA SE FUE A LOS CIELOS”


En “Violeta se fue a los Cielos” el cineasta chileno Andrés Wood construye a retazos, a través de un montaje paralelo, el retrato de la artista total Violeta Parra, apasionada desde pequeña por aprender de la música más auténtica, de aquella ligada a la tierra, a la muerte, al trabajo, al campo chileno.

Wood no pretende ser exhaustivo en la biografía de Violeta. De hecho se apoya en el libro autobiográfico de su hijo Ángel para armar un retrato personal e intenso, como la propia vida de la cantautora.

En su sexto largometraje, Wood sigue buceando en la identidad nacional, a través de una cinta sobre un icono de la cultura chilena, armada como un rompecabezas en que todas las piezas son importantes, como un espejo trizado, cuyo desgarro nos refleja a todos.

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